En un plácido atardecer junto al Pacífico, un conocido escritor repasaba un manuscrito. Su atención fue distraída por el constante accionar de un joven, casi adolescente, que recogía del rompiente de las olas las estrellas de mar que quedaban varadas y las devolvía a su elemento. Intrigado, se acercó a él y le preguntó que por qué devolvía al océano las estrellas. —Por que si se quedan sin agua durante la marea baja, morirán. —Pero hombre —le replicó el escritor sonriendo—, no tiene sentido lo que haces, hay miles de estrellas en el Pacífico que se quedarán en seco y tú no las podrás socorrer a todas. — ¿Que no tiene sentido lo que hago? — Le contestó el joven— ¿que no tiene sentido?… ¿Por qué no le hace la misma pregunta a la estrella que acabo de salvar? … El escritor, se unió al joven; juntos, durante un buen rato, a salvar estrellas. (INTERMÓN)
En ocasiones no prestamos atención a los detalles que parecen insignificantes o no lógicos, simplemente juzgamos…
Un relojito que acababa de ser terminado por el relojero, fue puesto en una repisa en la bodega, junto a dos relojes mayores que estaban muy ocupados marcando los segundos con su tictac.
-Bien- dijo uno de los relojes al recién llegado-. De modo que te has iniciado en este trabajo. Lo siento por ti. Ahora estás dando tu tictac con mucho entusiasmo, pero ya te cansarás cuando hayas marcado treinta y tres millones de tic tacs.
-¡Treinta y tres millones de tic tacs!- dijo asustado el relojito- ¡Yo jamás podré hacer eso!
E inmediatamente se detuvo desesperado.
-No seas necio- le dijo el otro reloj en ese momento-. ¿Por qué prestas oídos a tales palabras? La cosa no es así. Lo único que tienes que hacer, es dar un tictac en este momento. Eso es fácil, ¿verdad? En seguida das otro, lo que es tan fácil como el anterior, y así sucesivamente.
-¡Ah! Eso es todo -gritó el relojito-, se hace fácilmente, así que ¡aquí voy!
Y comenzó con nuevo entusiasmo a hacer un tictac a la vez sin pensar en los meses, ni en los millones.
Al final de un año, había hecho 33,000,000 de vibraciones sin darse cuenta de ello.
¡Ojalá las personas quisieran vivir solamente el momento que les corresponde y no el año completo!